En el medio, el consumidor
Uno de los temas que en estos días se ha encontrado en el foco de las miradas, parece ser el tratamiento y cuestionamiento de la modificación de la Ley de Abastecimiento. Trataré, entonces, de delimitar algunos de los nuevos lineamientos propuestos por el Ejecutivo, para así poder dilucidar qué ocurrirá con su posible aplicación y cómo afectará en el día a día del consumidor.
Desde el modelo de los precios cuidados en adelante, el gobierno ha intentado aplicar diferentes medidas en pro de tratar de mejorar o mantener la situación comercial y financiera del país. Hace ya algunos días, y con el objetivo, según se expuso, de continuar en este camino, la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, declaró en cadena nacional, un paquete de iniciativas, entre las que se destacan la polémica Ley Antiterrorista y la Ley de Abastecimiento, foco de esta nota. Rápidamente, y como era de esperarse, la oposición y el empresariado, se alistaron en contra de dicha disposición, hasta el punto de llegar a tildarla de inconstitucional. Tal es así, que exponen que dicha reforma, atentará no sólo contra la fijación de precios y el control del suministro de bienes, sino que, además, influye en el concepto de propiedad privada, en el hecho de que brinda la capacidad al Estado Nacional de fijar precios máximos, hasta incluso, de incautar mercaderías, si fuera esto necesario. A contraposición, y con objeto de escuchar y comprender las diferentes opiniones y concepciones para, luego si, sacar conclusiones propias, el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, expresó que la intención de la Casa Rosada es la "estatización del mercado", y que significa "una garantía reparadora para el consumidor". En busca de tratar de aclarar la situación, encontramos un caso similar, que responde a la ley, que con el mismo nombre, se aplicó en el país hermano de Venezuela. Ahora bien, tendré que aclarar ciertas cuestiones, ya que si bien comparte cláusulas similares al prototipo argentino, la República Bolivariana dispone la mayor parte de sus exportaciones al petróleo, y dicha actividad está en manos del Estado; aquí el panorama es otro, debido al gran protagonismo de las exportaciones de productos privados agroindustriales y de otros sectores. Por lo que pretender comparar el supuesto éxito que tiene o ha tenido dicha regulación en otro territorio, se vuelve casi obsoleto. Ahora bien, considero oportuno sumar al desarrollo de éste tópico a un actor que ha sido un poco olvidado y está pasando desapercibido, pero creo debería ser el único protagonista: el consumidor. Porque los gobiernos, por su progreso cíclico, pasarán, y los grandes empresarios sabrán ellos mantenerse, pero el ciudadano común, que en lo cotidiano observa que cada vez su dinero se desvaloriza más y que le es costoso llegar a fin de mes o darse ciertos gustos, que antes eran corrientes, esa es la persona que más sufre estos desfasajes y discusiones que, lamentablemente, en vez de mejorarla, oscurecen la situación económica actual. Aquí nos encontramos hoy, en un punto de incógnita, donde no sabemos bien qué pasará con esos "buitres" de los que tantos hablan, y que palabras como recesión o inflación parecen ya formar parte de nuestro vocabulario habitual. Sinceramente, y no por pecar de desinterés, hay ciertas cosas que en la balanza poseen un peso mayor y, es por eso, que ahora les hablo como un consumidor más, al decirles que positiva o no, la conclusión de este tema será y deberá ser a favor de nosotros, y dejar, así, de estar siempre en el medio de las decisiones.Agustín Curuchet
