Información desinformada
En la mayoría de mis columnas decido comenzar con un tópico que se ha desarrollado a lo largo de la semana y que ha alcanzado relevancia por su capacidad de afectar o vincular a un gran número de personas. La siguiente nota tendrá que ver con el tema del subsidio a travestis y transexuales, pero no a su contenido, si al tratamiento que los medios hicieron de él.
El término Tergiversar, es definido por la RAE, como "dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos", puede ser ésta una de las causas por lo que el tratamiento y difusión del tópico planteado ha sido erróneo; pero también, puede que guarde relación con una cuestión de interés e ideologías. Primero que nada, es preciso aclarar de que verdaderamente trata el proyecto de ley presentado por la diputada porteña, María Rachid, en 2012, que, por haber perdido estado parlamentario, fue "representado", es decir, se extendió la fecha de vencimiento, brindándole así, una nueva posibilidad de ser discutida, que no quiere decir que va a serlo o que llegará a las cámaras. Por otro lado, el monto del subsidio fue otro punto que desató cierto revuelo, pero el hecho de que se otorgue $8.000, ha despertado gran oposición en el contexto de la economía nacional. Es preciso entonces, explicar que el plan establecía un subsidio de 1200 unidades fijas -sistema de medida que se usa en diferentes leyes sobre impuestos, multas, penas pecuniarias o subsidios, para que no haya que modificar un montón de leyes cada vez que sube la inflación- que en su momento de realización equivalía a $1.990. Hoy en día, la unidad fija tiene un valor de $6,40, lo que hace que haya subido el monto del beneficio, cuestión que ya fue aclarada por la diputada, quien expuso que en el que caso de ser tratado se revisará este dinero por parecer de tipo excesivo. A su vez, la condición de que sea otorgado a trans o travestis mayores de 40 años, guarda total relación con la realidad que se vive, esto se debe a que la mayoría muere antes de cumplirlos, y no por razones biológicas, sino como consecuencia de las condiciones en las que son obligadas a vivir, o por falta de atención médica. Por lo que, según lo expuesto por el proyecto, quienes llegarían a alcanzar el beneficio serían tan sólo unos pocos. Encontramos aquí muchas otras inquietudes e interrogantes que se desatan de la hipotética normativa, pero a favor o no con la medida o con la condición sexual de estas personas, el hecho que se plantea va más allá del tema, sino que atraviesa a los medios de comunicación en general. Muchas fueron las voces que se proclamaron rápidamente en contra, algunas exclamaron numerosas barbaridades sobre el tema, y otras tantas, llegaron a pensar que se trataba de una cuestión política o de cacería de votos; pero es esto, a mi entender,responsabilidad de los diferentes canales de información, quienes insertan las temáticas en sus agendas y tergiversan su tratamiento, hasta inducen a pensar y opinar como ellos opinan. Detrás de dicho aspecto, se encuentra un asunto que deja ver cómo nos informamos los argentinos, y de qué manera aún confiamos en los noticiosos y demás señales de prensa como la voz autorizada para contarnos lo que pasa en el mundo que nos rodea. Apelo así a demostrarles que no todo lo que sucede pasa por los medios, y que no siempre lo importante está en ellos. La pelea por la primicia hace que se salteen pasos importantes como la comprobación de la información, y que llegue a nosotros un contenido erróneo o superficial. Es por eso, que llamo a reflexionar sobre la importancia que le damos a los medios, y tener en cuenta, que la verdadera opinión es la que se forma de manera propia y particular, con el tratamiento e indagación de diferentes señales informativas, que nos brindarán un espectro mucho más amplio de la realidad.Agustín Curuchet
