Justificar la Corrupción
El fenómeno del caso José López ha desatado ciertas conclusiones que van desde el cuestionamiento a el desempeño del gobierno kirchnerista, hasta la preocupación por la integridad de la democracia. Querer entender lo ocurrido buscando una causa para apaciguar el hecho, es el primer error para una cuestión que no debe saber de impunidad.
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Aquella máxima que enuncia que la corrupción existe desde tiempos remotos y es casi tan vieja como la existencia de los sistemas políticos, no hace más que opacar el correcto funcionamiento de los gobiernos.No solo son responsables de esto los propios ejecutores de dichos sucesos, sino que además mucho tienen que ver aquellos ciudadanos que se refugian detrás del "roban pero hacen", entendiendo quizás que no existen políticos honesto, pero también sin darles chances a que lo demuestren.Ahora bien, no solo es inaceptable encontrar a quien, hace solo unos meses desempeñaba el cargo de Secretario de Obras Públicas, transportando e intentando ocultar una cantidad de dinero que ni yo ni más de un lector ha visto en toda su vida; sino que sumado a esto, actualmente forma parte del cuerpo de actores que representan al país en el Parlamento del Mercosur.A decir verdad, su manera torpe y hasta desorganizada por la que fue descubierto da qué pensar. Si lo que se dice es cierto la práctica de adueñarse de lo ajeno, en este caso sobre las arcas del estado, no es algo reciente para este y otros ex funcionarios, actualmente procesados e investigados. Para dejarlo en claro, no es para nada agradable amanecerse con la noticia de que parte del núcleo que llevo las riendas de la república por 12 años, hoy se encuentra acusado y señalado de corrupto. Pero ocultarlo o querer disminuirlo políticamente, no es solución para resolver el problema.Ya desde la aparición en escena de Lázaro Báez, beneficiario de gran parte de las obras del mandato anterior, y supuesto testaferro de Néstor Kirchner, la ciudadanía comenzó a dudar de la transparencia del entorno K. Pero como si las más de doscientas propiedades del empresario santacruceño hubiesen sido pocas, López remató la jugada con su bolsa de millones.Ahora las miradas se posan sobre Julio De Vido, presentado por algunos como el ideólogo y autor intelectual de las estrategias de malversación. Reunidos en comisión especial, la Cámara de Diputados aprobó quitarle los fueros que lo protegían y así permitir el allanamiento de su vivienda y oficinas, a la espera de encontrar documentación que brinde información trascendente para la investigación.Pero aún se esperan las explicaciones de la autoridad máxima de lo que queda de este partido. La ex Jefa de Estado solo se ocupó de dar declaraciones por medio de su red social, en la cual no solo se excluyó de la situación, sino que además hizo responsable de proporcionar el dinero a entes privados.Además, tiempo después volvió a tomar la palabra por esta vía y en una carta de extensa cantidad de líneas, expresó su parecer sobre el contexto nacional; por supuesto que hizo omisión a lo ocurrido con López. De Vido y Baéz. Se mostró sumisa y detallista de cada una de las acciones del nuevo gobierno, al cual junto con los medios de comunicación, los acusó de ejercer sobre su persona un hostigamiento constante.Como es sabido, Macri y su grupo no quedan por fuera de este tipo de incriminación. Atrás quedo la polémica por la presencia del Primer Mandatario en los Panama Papers, de los cuales poco se dijo, pero mucho hay por averiguar.Tapar un hecho con otro tampoco es la mejor forma de componer la cuestión. Por eso es la imparcialidad el modo exclusivo para alcanzar la equidad.La dinámica política actual demuestra que logra cada vez más alejarse de lo predeterminado. Hablar hoy de actos de corrupción, es también referirse a la labor de una Justicia, que dedicada y dispuesta, es la única que puede resolver este desorden institucional.Agustín Curuchet
