La Unificación de Poderes
Unos de los temas relevantes de esta semana, ha sido la situación relacionada con la sentencia al Fiscal de la Nación José María Campagnoli, sus supuestas injurias y la reacción del Gobierno Nacional sobre este asunto. La columna de hoy, tomará como desencadenante este tópico para así desarrollar una cuestión mucho más profunda: la relación que existe entre el Poder Ejecutivo y el Judicial.
Como saben, Campagnoli, está acusado de mal desempeño, por supuestamente, haber modificado el objeto procesal de una causa en la que el empresario Lázaro Báez pasó de denunciante a investigado; y es por eso, que fue enviado a juicio político a fines del año pasado, por el Tribunal de Enjuiciamiento de Fiscales de la Nación, el cual, hace unos días, concretó su suspensión. Como era de esperarse, el conocido fiscal apeló esta decisión, expresando que, si es necesario, llevará dicha causa a puertas de la Corte Suprema de Justicia. Sin tener una solución concreta y aún desconociendo el final de este camino, pueden ya suscitarse algunas conclusiones. Ya que, culpable o no, se demuestra que la relación que sostienen el Gobierno y la Justicia, no es del todo buena, cosa que no es entendible en un Estado que se presenta y dispone como democrático. En este sentido, llamo a reflexionar sobre la Democracia y su tan preciada división de poderes, no en vistas de ocupar el lugar de un letrado o filósofo antiguo, si con la intención de comprender las bases de este sistema, para así poder aplicarlas. La separación de poderes, tiene como naturaleza la distribución y ordenamiento de las funciones del Estado; esto no quiere decir que cada poder ignora a los demás y actúan según sus propias convicciones, sino que debe articularse e interactuar con los otros dos poderes, para lograr un correcto funcionamiento del estado democrático constituyente. Al margen de las diferentes opiniones, tanto oficialistas como opositoras, creo conveniente destacar, que desde hace un tiempo, Argentina es un país en donde los diferentes poderes que la conforman se desconocen entre sí, y esto no hace más que perjudicar la situación de desorden social que está atravesando. Sin ánimo de encontrar culpables, creo más conveniente buscar soluciones. Y para que esto no se convierta en una columna nociva o negativa, tengo presente que dicha resolución sólo será posible gracias al diálogo. Ambos poderes pueden tener sus propias visiones, que no siempre concuerdan, pero la democracia va mucho más allá de eso; es más las diferencias en este sistema de gobierno son la clave para su desarrollo. Es por eso, que creo conveniente, que dejando un poco de lado los intereses propios, cada estatuto debe comprender al otro como uno mismo, para así entender que este camino es colectivo. En fin, vemos que en el desarrollo del caso del fiscal Campagnoli, se dejan entrever otras cuestiones mucho más importantes que si se condena o no a un integrante de la Justicia. Es por eso que considerando que la Nación atraviesa un problema de enfrentamiento entre sus ramas, es más que convincente llamar a la unificación de estos, no por medio de desprenderse de la esencia de la división, sino comprendiendo a ésta como necesaria para desarrollar un sistema nacional asociado, en donde las metas e intenciones de cada uno se den en correlación de los objetivos e ideales de todo un país.Agustín Curuchet
