¿La unión hará la fuerza?
La noticia de que el Frente Amplio UNEN se ha presentado, el pasado martes, como un bloque político afianzado, ha despertado en mí un interrogante: ¿tienen las coaliciones efectividad a la hora de llegar al poder? Y si esto es así, ¿son la solución para las próximas elecciones?
El martes por la noche, y en un conocido canal de noticias, el Frente Amplio UNEN, se presentó como una nueva posibilidad política; integrado por la UCR, el Partido Socialista, la Coalición Cívica-ARI, Proyecto Sur, el GEN y Libres del Sur, esta coalición no sólo reúne a líderes y personajes conocidos, sino que también, agrupa un cúmulo de intereses y miradas que se entrecruzan y tratarán de entenderse para poder caminar juntos, según lo expresan, hacia un cambio nacional. Personalidades como Hermes Binner, Julio Cobos, Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín Hijo, Pino Solanas, entre otros tantos, han tomado la decisión de unirse en esta colación, que no busca sólo ganar las elecciones del 2015, sino que tiene la esperanza de representar una transformación, una segunda vía por donde el electorado comience a inclinarse. Conceptualmente hablando, la idea no es nueva, pero tampoco es negativa. Ante un gobierno avasallante, de más de 10 años al poder, la oposición no ha encontrado una solución factible que pueda terminar con la fuerza y el dominio de los Kirchner. ¿Será ésta la respuesta que tanto esperaban encontrar? ¿Podrán ellos reemplazar ese amplio poderío? Quién sabe aún, prefiero darle la razón al tiempo, y esperar que los hechos se desarrollen como tienen que ser. Pero a su vez, creo conveniente aclarar, que representa una idea pertinente y realizable si se hace con consideración, colectivismo y con ansias de crecer como país. En este sentido, la incertidumbre está dada en que si estos líderes podrán dejar de lado las diferencias y entender, no sólo oralmente, que constituyen una unidad, y por lo tanto, tendrán que actuar como un todo, sin importar quien ocupe el lugar de candidato a presidente o quien simplemente tenga que hacer campaña y recontar los votos. Cuando nos abocamos al tema de agrupaciones, es imposible olvidar lo que en nuestra historia ha sucedido, y digo esto recordando la famosa y conocida "Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación", que en 1997 fusionó a la Unión Cívica Radical y al Frente País Solidario (FrePaSo), en buscas de desbaratar el mando del presidente Carlos Menem, y así poder llegar a la cúpula del poder. La misma, y de la mano del ex presidente Fernando De la Rúa, logró el triunfo en las elecciones presidenciales de 1999, pero su mandato no duró más que dos años y diez días, debido a las incesantes manifestaciones, sumado a los innumerables desacuerdos internos que tornaron a la situación imposible de sobrellevar. Este representa un claro ejemplo de que las coaliciones sin convicción son sólo eso, uniones sin sentido que en general no llegan a sostenerse en el tiempo, y no digo esto pensado en la actualidad, sino que llamo a observar de qué se trata esta alianza, para evitar no volver a cometer los errores del pasado. Esperemos que como expresa el diputado Binner, "el Frente Amplio Unen deje atrás la cultura de la disidencia para cambiar por la cultura de la coincidencia"; y que, como nos aclara el mendocino Cobos, el fracaso de experiencias anteriores no sea un impedimento para confiar en lo que está por venir. Así, respaldando a las uniones, siempre y cuando se den bajo la línea de la coherencia, afianzando el vínculo y con vistas a una mayor equidad nacional. Entendiendo que para bien o para mal, todos poseen el derecho a ser elegidos y, al fin de cuentas, los políticos podrán tratar de convencernos y demostrarnos que pueden hacer de este un país mejor; pero que quien verdaderamente posee la fuerza de acción somos nosotros, la ciudadanía, por medio del tan preciado voto popular.Agustín Curuchet
