¿Mañana qué haremos?
Ya resulta casi obvio expresar que las mayorías de las últimas medidas tomadas por nuestros mandatarios, tanto oficialistas como opositores, se encuentran fuertemente condicionadas por las elecciones presidenciales del próximo año. Alianzas, reemplazos y demás cuestiones se tratarán en el siguiente editorial, con el objetivo de aclarar la situación.
Quizás el primer gran protagonista de la película que hoy planteo sea Máximo Kirchner, su nombre ha repercutido en los medios desde su aparición, una semana atrás, en un acto camporista, donde sorprendió con sus dichos y miradas sobre la realidad. Rápidamente, y de una manera exagerada, diversas voces han colocado al hijo de Néstor como el supuesto sucesor presidencial, o al menos como el posible candidato para el partido oficialista, cosa que, a priori, suena de más apresurada. A pesar de estas opiniones, la cuestión deja soslayar una discusión base, de la cual nadie encuentra solución, o por lo menos no se expone. El hecho es que aún a esta altura, el kirchnerismo no ha definido su candidato, lo cual puede provocarse por varios puntos, quizás porque no encuentra un candidato en cierto sentido, "kirchnerista puro", y es por eso que la aparición de Máximo ha despertado fantasías tanto en la agrupación política juvenil de La Cámpora, como en el ala puramente oficialista que no se siente representado con otros candidatos que se amanecen. Ya que éste es el otro aspecto en el cual se debe profundizar, aparecen desde el oficialismo ciertas personalidades que ya se presentan como posibles postulantes. El más fuerte de ellos es el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien ya hizo oficial su candidatura. Por otro lado, se manejan nombres como el de Aníbal Fernández, Florencio Randazzo, o nuestro actual gobernador, Sergio Urribarri. La incertidumbre estará de la mano de que si se alía todo el partido a apoyar al mandatario porteño, aún sabiendo que gran parte de los militantes kirchneristas no están del todo de acuerdo con ésta figura; o definir otro político y diferenciarse del naranja marketinero de Scioli que ya se empieza a asomar, y esperar el apoyo del partido. Del otro lado del tablero, la jugada no es tampoco tan sencilla, por un lado, el massismo sigue firme en su carrera solitaria junto a un Frente Renovador que no ha ganado muchas coaliciones. Quizás sean el Pro y el ya conocido Frente Amplio UNEN, las dos opciones opositoras que más se proyectan a nivel nacional, cosa que no es menor y les da una cierta legitimidad y apoyo para continuar en su carrera hacia el 2015. Lo expuesto anteriormente no responde a una casualidad, ya que lo que fueron rumores que estos dos partidos podían aliarse, fueron, de cierto modo, asumidos por la senadora Gabriela Michetti, quien declaró que "Lilita tiene cosas en común con nuestras ideas y por eso pienso que ella también esta imaginando una manera de hacer algo en conjunto", sin descartar una posible acuerdo. En fin, como verán, si bien falta poco tiempo, en política el lapso de un año suele ser mucho. Y más en un país con una realidad económica bastante inestable y la necesidad de establecer una legislación constante y efectiva, que también van a condicionar este futuro electoral. Se espera entonces puedan deliberar lo antes posible, para así poder plantearle a la ciudadanía opciones claras, y que ésta logre llegar a tomar la decisión más óptima para la prosperidad nacional del mañana.Agustín Curuchet
