Por el pasado y para el futuro
El inicio de una nueva gestión es un momento para comprender el presente que se recibe, analizando el pasado y, de esta manera, poder pensar en el futuro. Bajo este concepto, es como el presidente Macri desarrolló su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, del cual es posible extraer considerables conclusiones.
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La alocución hecha al Parlamento demostró un claro estudio de la situación, marcado una notable diferencia por parte del primer mandatario entre lo que se hizo y lo que se hará. En este sentido, el dilema de la herencia ocupó la mitad de un discurso, que lo tuvo todo, fue corto, claro y conciso.Ahora bien, más allá de estas observaciones, es preciso ahondar en el país que se le ha presentado a líder del Pro, para poder tener en cuenta con qué herramientas cuenta a la hora de intentar mejorar la posición nacional.El kirchneristo ha tenido sus triunfos, y justamente fueron estos los que le imposibilitaron realizar o intentar hacer todas las cosas de la mejor manera. Al creerse que todo lo que se hacía correspondía a la única opción sufrió una especie de cegamiento, lo cual impidió el ingreso de opiniones contrarias que en algunas ocasiones eran superadoras.El tipo de liderazgo es otra cuestión a considerar, así por un lado se encuentra el carisma y arenga de la ex presidenta, el cual se contrapone con la claridad y precisión del ingeniero; dos maneras de afrontar la función presidencial, cada una de las cuales depararán en sus frutos.La temática de la herencia no es simplemente un aspecto dialógico, justamente la semana política nos ha sorprendido con ciertas noticias que hacen alarde al legado que ha dejado el gobierno anterior.El caso Nisman reapareció en la coyuntura debido a ciertas declaraciones que de alguna manera cambiaron el rumbo de la causa. En primer término, el testigo más esperado, el ex agente de inteligencia Jaime Stiuso, no sólo señaló como culpable de la muerte a un grupo cercano al gobierno kirchnerista, dejando por sentado que se trató de un asesinato; sino que además su aparición por medio de una llamada en un programa de televisión desestimó que este personaje no era tan secreto como se creía.A su vez, la decisión de la jueza Palmaghini de declararse incompetente a investigar la causa, abre la posibilidad de que esta caiga en manos de la justicia federal. Lo cual presentaría un nuevo escenario que tenga como grandes protagonistas a mandatarios de la gestión anterior, quienes no contarían con la ayuda de jueces y fiscales de su simpatía.A decir verdad, todo lo acontecido deja entrever una pregunta que hoy habiendo pasado ya más de un año es aún imposible de responder: ¿se sabrá la verdad? Las conclusiones que desata esta situación, se para sobre la vara de entender cuál de las dos opiniones están en lo cierto, aquellos que ponen el foco en el legado y los que creen que hoy solo hay que considerar las acciones desarrolladas por la administración actual.En cierto modo, ninguno de los pensamientos están equivocados, pero si son un tanto exagerados. Otra vez las consecuencias de la grieta se dejan ver en esa necesidad de encasillar y obligar a elegir una única solución.Que la herencia existe es algo que no se puede negar, y que esta se podría haber presentado en mejores condiciones también es verdad; sin embargo, es hoy la Argentina que tenemos, de manera que al preocuparnos por entredichos, no hacemos más que alejarnos del objetivo principal de todo mandato presidencial que es, crecer como Nación.Agustín Curuchet
