Recuperar la memoria
La pasada semana una noticia logró conmocionarnos como Nación, la aparición de un nuevo nieto desaparecido tras la dictadura militar, enalteció los medios de comunicación y nos brindó un cierto entusiasmo de comunidad, ante un ambiente nacional que no se encuentra del todo favorable.
De acuerdo o no con el Ejecutivo y, más aún con la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, creo que lo ocurrido el martes pasado, representa un tópico que nos involucra y encierra a todos como argentinos; ya que el hecho de haber atravesado una historia reinada por golpes de estado, crímenes y violencia sistemática, junto a un gran cúmulo de desapariciones físicas, da muestras de que esta herida, que parecía a priori incurable, comienza a cerrarse. ¿Y por qué decido pararme desde este lugar para comenzar con dicha columna editorial? La repuesta parece ser menos obvia de lo que se cree, ya que viviendo en un país rodeado de voces y opiniones, a veces, sólo algunas logran reunir la luz necesaria para compartirse y darse a conocer. Es por eso que hoy, me parece más que razonable mencionar que no es éste un acontecimiento más en la historia de nuestro país, sino que es historia, y entendiendo esto, se podrá allí continuar con este camino. Una conocida frase evoca el hecho de que hay que comprender el pasado para así poder entender el presente, y esto es un poco lo que quiero realizar a la hora de emprender el recorrido por dicho tópico. Tras 36 años de búsqueda, el nieto 114 fue encontrado, y con eso le han dado y devuelto una identidad real, la cual guiará, a partir de ahora, toda su vida. Sólo aquel que no tenga claro cuáles son sus verdaderos orígenes o de donde verazmente proviene, sabrá lo doloroso que es trascurrir esa incertidumbre y, lo gratificante que resulta poder reunirse con quienes son, fueron y serán sus vínculos de sangre. Cómo llegamos hasta aquí o qué hicieron sus padres, son preguntas que, si bien tienen respuestas, no justifican el accionar de aquellos militares que, en ese entonces, acabaron con los sueños y esperanzas que teníamos como país. El hecho que Guido, sea nieto de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas, es algo más anecdótico que relevante, debido a que, como todas las integrantes de la asociación, su deseo principal es reencontrarse con aquellos chicos que tanto sueñan pero poco conocen. El relato de la experiencia de Ignacio Hurban, hoy Guido Carlotto, ya es de conocimiento público; lo valorable es poder representar y vislumbrar el coraje y valentía que este joven ha tenido para poder afrontar una situación más que difícil. Hoy su presente ha dado un gran giro, y siento que para bien. Espero éste constituya un ejemplo para todos aquellas personas que dudan de su identidad y piensan que, tal vez, pueda ser ésta una salida factible. En palabras de Pacho, como le dicen en la Olavarría que lo vio crecer: "Espero que esta situación que estoy viviendo sirva para potenciar esta búsqueda y cerrar las heridas que se abrieron hace tanto tiempo". Considero es éste el deseo de todos aquellos que se alegraron con la aparición de un nuevo nieto recuperado, y más allá de hacer política o utilizar esta noticia con un vínculo ideológico, hay que tener en cuenta lo valioso que es "ser alguien", y en este sentido, llamar a realzar a todos aquellos que están en esa exploración y, así, colaborar a que lo que fue una gran derrota en nuestra historia, se convierta por qué no, en una victoria nacional.Agustín Curuchet
