Tiempo de Cambios
En una mañana movida, el pasado jueves, la Casa Rosada se colmó de rumores sobre un cambio de rumbo, que en pocas horas, se confirmó e hizo evidente. Modificación que comenzó en el gabinete pero que, a consecuencia, desprendió una transformación en otras áreas del ejecutivo.
Cuatro fueron los cambios que el secretario de Comunicación Pública notificó en una sorpresiva conferencia que fue anunciada apenas minutos antes de que sucediera. El más destacado tiene que ver con el puesto de Jefe de Gabinete, quien pasó a manos de un naipe repetido en el gobierno, el incondicional Aníbal Fernández, dejando la gestión de casi año y medio protagonizada por Jorge Capitanich. Por otro lado, en este conjunto de nuevas noticias, hubo una que llamó sumamente la atención, no tanto por el cargo que se trata, sino por el personaje que lo ocupa. Fue así como la presidenta se decidió a colocar como su secretario general a un ícono de La Cámpora; se trata de Eduardo De Pedro, uno de líderes ideológicos de dicha agrupación. Aunque parezcan decisiones transitorias y circunstanciales, sabemos que en la arena política todo tiene una causa de fondo y nada está librado al azar. En este sentido, comenzaré por definir el norte de los actores nombrados anteriormente. El remplazo del gobernador chaqueño, no fue una información que causó grandes sorpresas, ya que quienes estamos sumergidos en el día a día presidencial, conocíamos que, desde hace un tiempo, tenía intenciones de separarse de su cargo. Hoy Capitanich ha vuelto a su provincia, y, como primeras medidas, anunció la salida de todos los ministros provinciales y dio "72 horas" para retirar todo contenido político y de campaña desplegado en las calles. Mostrándose, firme en sus decisiones, como si el tiempo no hubiera transcurrido para él, con el propósito de evitar el gasto innecesario de dinero; quizás ahora ha recordado las deficiencias económicas que su región vive. Nos colocamos ahora en la figura de Aníbal Fernández, leal y presente en el entorno desde el 2003, hoy ocupa un nuevo puesto pero su presencia sigue siendo la misma. Polémico y combativo, desde su día uno ya comenzó con sus filosas declaraciones, entre las que aseguró que será precandidato a presidente en las elecciones primarias, y dejó en claro que ya no habrá rutinarias conferencias de prensa, que el diálogo con la prensa será de una manera menos protocolar. Ahora bien, el tercer y último personaje de esta novela, tiene que ver con "Wado" de Pedro, desconocido por muchos, pero de gran protagonismo en el ámbito oficialista nacional. Este joven abogado, es uno de los fundadores de La Cámpora, sufrió en primera persona las agresiones de la última dictadura militar y hoy se encuentra ganando terreno en el poder, ahora en la Secretaría General, y antes como diputado nacional, y vicepresidente de Aerolíneas y Austral. No es para nada casual que las modificaciones ya tratadas ocurran en un contexto lleno de acusaciones y desencuentros. Es así como hoy la Jefa de Estado demuestra su necesidad de rodearse de gente en la quien confía y cree más conveniente para afrontar los tiempos que se vienen; los cuales no serán para nada sencillos, las elecciones demandan decisiones de candidatos, sin dar movimientos en falso y pensando siempre en permanecer. El kirchnerismo nos tiene acostumbrado a estos giros inesperados, esperemos sean estos para mejor. Esperemos también, que pueda afrontar de manera eficaz el período por venir, eliminando las diferencias y comprendiendo que, al final de cuentas, el único que gana o se perjudica es el pueblo.Agustín Curuchet
