Una Justicia cada vez más Injusta
Una vez más la justicia es noticia, y como es de esperarse, no de forma positiva. Lo ocurrido en la causa de la violación de un menor y la consiguiente reducción de la pena, dejan en vega algunas conclusiones, tanto generales como particulares, que intentaré abordar de la mejor manera.
Repasemos el caso: Mario Tolosa, vicepresidente del Club Florida de Vicente López, fue acusado y condenado a seis años de cárcel, por el Tribunal Criminal 3 de San Martín, por el delito de violación a un niño de 6 años. Fallo que fue apelado por la defensa del acusado y recayó en la Cámara de Casación bonaerense, cuyos representantes, Piombo y Llargués, decidieron reducir la pena a tres años y dos meses de prisión, dejando al abusador en libertad. Ambos jueces expresaron que llegaron a dicha determinación, al considerar que el menor ya había sido violado por su padre, hecho que, según el fiscal de Casación, Carlos Altube, no está probado en el expediente, y argumentando que la víctima ya tenía una supuesta "orientación sexual homosexual definida". Primero que nada, déjenme aclararles que me parece hasta en cierta medida incompetente que estemos cuestionando y criticando este tipo de acontecimiento; no porque esté de acuerdo con el veredicto, por el contrario, considero que como república democrática no debemos ya tener decisiones judiciales que no hacen más que beneficiar a los victimarios. Y comparto mis ideales en esta columna no para manifestar mi desacuerdo, ya que está más que explícita, sino para intentar concientizar sobre cómo la justicia y su mala aplicación pueden dejar en libertad a personas que no sólo son peligrosas como delincuentes, sino que se nos presentan como posibles reincidentes. Sabemos de las grandes diferencias entre el gobierno y el Poder Judicial, sus grandes contradicciones y peleas que no hacen más que complicar la situación. Pero esto ya no es una cuestión de disputas, hoy un niño hace días que no sale de su casa, tiene vergüenzas no sólo por aquello que le sucedió, sino porque su caso aparece en todos los medios; tiene miedos, ya no juega a la pelota, ni va al almacén a comprar el pan, y quienes tienen que respaldarlo, se pasean en los noticiosos orgullosos de su sentencia. Esto no se trata ni de folios o carpetas, esto se trata de la vida de una persona, que cambió y está cambiando, día tras día. Impotencia da saber que las instituciones funcionan mal, y es más que lamentable, dejar nuestro pasar en manos de aquellos que amparan delincuentes o buscan porqués en preguntas que ya tienen respuestas. Sabemos que hoy son muchas las firmas que se agrupan pidiendo el juicio político, para esos dos magistrados que avalaron y determinaron lo acontecido, espero firmemente que éste se lleve a cabo y los quite de sus funciones. Amparar este tipo de situaciones, o hacer silencio siendo consciente de que se está actuando mal, nos convierte en cómplices. Pueden ser muchos los casos de injusticia, pero el expuesto ha llegado a la luz por su nivel de crueldad y, por supuesto, por su deficiente resultado. Concluyo en coincidir que se trata de un gran problema social, donde todos somos o podemos ser afectados y, que por eso debemos velar para que no ocurra más. Otro "Nunca más" se impone, un correcto funcionamiento de la justicia y las fuerzas de seguridad, unido al total del Estado, harán de la nuestra una comunidad más imparcial, eficiente y equitativa, donde de gusto vivir y compartir, para convertirnos en ejemplo de circunstancias buenas y no de calamidades o defectos.Agustín Curuchet
