Vivir la inseguridad
Hoy en día, las redes sociales ocupan un reconocido lugar, como fuente de información, para el periodismo en general. En este caso, a través de las mismas, fue posible soslayar el desarrollo de un episodio protagonizado por la Gendarmería Nacional, en donde, en el contexto de una manifestación, se observó un accionar ilegítimo por parte de esta fuerza.
A fines del mes de julio, ex trabajadores de la empresa LEAR, cortaron la Autopista Panamericana con el objeto de reclamar la reincorporación de un importante número de despidos, lo curioso de la protesta es que los manifestantes se movilizaron en sus autos particulares para realizarla; en dicha situación cuerpos de seguridad actuaron para intentar terminar con ésta, provocando ciertos incidentes. Pero después de un tiempo, y gracias al video que está circulando, se ha podido conocer que un oficial habría provocado intencionalmente un accidente sobre un conductor, arrojándose por encima de su coche y haciéndose pasar por víctima del mismo. A partir de dicho episodio, se pueden desenlazar ciertas conclusiones que hacen al reclamo obrero, la inseguridad y el funcionamiento de las instituciones encargadas a evitarla. En primer lugar, cabe destacar, que en los últimos tiempos, venimos observando el desarrollo casi sistemático de reclamos, huelgas, paros y demás tipos de protestas que, si bien responden a ciertos problemas económicos y laborales que como país estamos atravesando, creo que encubren cuestiones sumamente políticas. Por otra parte, considero que el tema de la falta de seguridad y los organismos que trabajan para reincorporar el orden social, en cierto sentido, van de la mano. Expreso esto, ya que comparto la idea de que la suma de la pobreza junto a la falta de educación e instrucción ciudadana, hace que muchos individuos tomen a la práctica de la delincuencia como un hábito común y redituable para poder, de alguna manera, subsistir, en un sistema y que si bien, impulsa la existencia de planes y demás beneficios sociales, excluye y se olvida de muchos. Esto no quiere decir, que me pronuncie a favor del acto delictivo, pero sí creo que el mismo es consecuente de una interesante falta de compromiso gubernamental. Que la inseguridad y los malvivientes existieron en todos los tiempos de la historia es cierto, pero en la actualidad, estos parámetros se han pronunciado a niveles impensados. Sin lugar a dudas, sumado al grave problema de inclusión, entra también en juego el incompetente accionar tanto de las fuerzas públicas, como de la justicia misma. Incontables son los casos en donde la labor de las instituciones previamente nombradas demuestra una inigualable desventaja y no hacen más que perjudicar al ciudadano común que sufre este tipo de desfasajes; beneficiando, paradójicamente a aquellos infractores, agresores o bandidos que dedican su vida y viven del provecho de dañar a la gente. Y, como es evidente, esta correlación no hace más que fomentar a la delincuencia y la provocación de dichos hechos de inseguridad. A partir del material audiovisual del que les hablé, traté entonces de desarrollar ciertas cuestiones sobre un tema que hoy nos preocupa y toca de cerca a cada unos de nosotros, como es la inseguridad. Muchos han dichos que es una sensación, creo yo que representa mucho más que ello, y hacerse cargo de la realidad que se vive, será el primer paso para poder afrontar con responsabilidad e imparcialidad el horizonte por transcurrir.Agustín Curuchet
