1913
Circos en Gualeguay en 1913
La presencia de dos importantes circos durante 1913 concitó la atención del público gualeguayense. Se trataba del legendario Frank Brown y su espectáculo, reconocido y aplaudido por todos los públicos; también de la compañía de Tony Lowande con su interesante colección zoológica, propia de los grandes circos de la época.-
Frank Brown (1858-1943) fue un payaso, acróbata y empresario circense. En su larga trayectoria se lo conoció como el Payaso Inglés. Estuvo vinculado desde muy pequeño al circo, presentándose en Moscú y México. En 1884 arribó a Buenos Aires, trabajando con el circo de los hermanos Carlo y después junto a José Podestá. Admirado y reconocido por todos los públicos, supo del halago de Sarmiento, Pellegrini, Rubén Darío y muchos otros personajes importantes de la época. Se retiró en 1924. Estuvo casado con Rosita de la Plata, famosa écuyère que había sido esposa de Antonio, uno de los célebres hermanos Podestá. El viernes 18 de abril de 1913, "EL DEBATE" publica el debut de la compañía de Frank Brown en Gualeguay. Llegaba constituida por valiosos elementos, que darían al espectáculo constante variedad y mayor interés. El solo nombre de Frank Brown en esta troupe, anuncia el diario, era suficiente garantía para la importancia y amenidad de sus presentaciones. El programa para esa noche fue calificado de sensacional y, tratándose de un circo que disponía de buenas instalaciones, de especiales y atrayentes novedades en números acrobáticos, ecuestres y gimnasia a la alta escuela, no había duda que la capacidad resultaría limitada. El circo confirmó una vez más su fama, dice la crónica de lunes. Trabajó muy bien y todos sus artistas estuvieron notables. La concurrencia de la noche del debut, como la del sábado y domingo, y sobre todo en esta última noche, había sido numerosa, al punto de haberse tenido que suspender el expendio de localidades. Se notó la presencia de familias distinguidas de la sociedad gualeguayense. Los distintos números, a cargo de los artistas esas tres veladas, fueron del agrado del numeroso público, que prodigó justicieros y merecidos aplausos a sus intervenciones. El lunes 21 interpretaron la bonita petite pieza Final del Chimpancé y el martes fue la última función de despedida, con variado programa acorde a la excelencia de la compañía. Después de la corta estadía y dejando los más gratos recuerdos, el circo de Frank Brown se trasladó hacia Concordia. Hacia fines de abril se publicitó la visita de la compañía de Tony Lowande y su admirada colección zoológica, amaestrada por él, que para los parámetros actuales resultaría abominable, pero que en esos años constituía toda una atracción. El circo, que había llegado en tren, se instaló en la intersección de calles San Lorenzo y Rosario del Tala, según lo cuenta "EL DEBATE" del miércoles 30. En su debut del 2 de mayo demostró ser un admirable circo, compuesto de hermosas carpas, accesibles unas a otras, comprendiendo sus distintas secciones. La exposición de fieras, donde se encontraban ejemplares de raza salvaje, era instructiva y apreciable. El círculo de espectáculos, rodeado de cómodos y elegantes palcos, alfombrado, con luz buena y en abundancia, hacían un lugar adonde podían concurrir muy confiadas las familias, dice la crónica del lunes 5. Los diferentes números presentados durante las noches de actuación eran de una superioridad admirable. Se destacó el del león cabalgando con un hermoso caballo alrededor de una pista, la que se rodeó de una fuerte reja para seguridad de los espectadores. El número resultó sensacional. Los elefantes llamaron la atención por sus ingeniosos trabajos. El domador era Jack Morgan. En la compañía sobresalía la troupe Jack Pessen que ejecutó trabajos de saltos, entre ellos el salto mortal doble, de difícil factura. Entre otras novedades, el sábado 10 de mayo inauguraba su labor en el Teatro Italia la empresa de Darío Prelooker y Blas A. Grasso, con su Cine Moderno. No vacilaron en emplear una importante suma en la adquisición de una máquina cinematográfica de último modelo, además de importantes ampliaciones de luz eléctrica, en la sala, patio y bar, y se modificó el paraíso para mejorar la comodidad en la platea. A poco de ello se anunció la presentación de los célebres cómicos The Hehlen, que hacían maravillas tocando veinte instrumentos distintos; gran aparato eléctrico, arco fono, tubo fono, mono cordo, máquina de escribir, cascabeles, etc. Fueron acompañados por la orquesta del Profesor Fidel Díaz. El cantante suizo G. Blaser deleitó con la interpretación de canciones francesas, alemanas y españolas.
