Junio de 1969
El asalto al Banco de la Nación en 1969 (1ª. Parte)
La ciudad se conmovió con el espectacular asalto. La crónica, extensa y meticulosa, fue publicada por “EL DEBATE” el jueves 19 de junio de 1969. El suceso había ocurrido en la mañana del miércoles anterior, cuando se abrieron las puertas al público.- Con notoria rapidez aunque con cierta precisión en la acción y en los movimientos, por parte de los atracadores –cinco individuos jóvenes- se produjo el asalto a la sucursal local del Banco de la Nación el miércoles 18 de junio de 1969. La operación demandó algo menos de quince minutos. Exactamente a las 7 y 10 horas ingresaron al Banco los asaltantes, uno de los cuales se encaramó sobre uno de los mostradores y encañonó al personal y clientes allí presentes con un estentóreo: “¡Esto es un asalto! Nadie se mueva”.
Los malhechores portaban una pistola ametralladora Pam o Halcón, dos pistolas calibre 45, un revólver y una carabina. Inmediatamente se distribuyeron por el interior del local para controlar los movimientos de las personas; en total quince empleados y cuatro clientes madrugadores, a todos quienes obligaron a arrojarse al suelo, mientras exigieron la presencia de la policía que custodiaba el lugar y de las autoridades de la casa. Uno de los empleados fue compelido a llamar al policía que se encontraba en dependencias interiores; se trataba del Sgto. 1° Ángel Regino Sánchez, a quien los maleantes, luego de preguntarle "¿Vos sos el cana?", lo redujeron y desarmaron, no sin antes aplicarle un fuerte golpe en la cabeza con el arma. Mientras tanto, fue requerida la presencia del Gerente José Armando Ríos, del Contador Ángel Enrique Doná y del Tesorero Marcelino Esquivel, portador de la llave del tesoro, y exigieron a los mismos su apertura. Al abrir el Contador Doná una caja donde se hallaban las llaves solicitadas, los asaltantes alcanzaron a ver un revólver en su interior, a causa de lo cual y a fin de evitar una eventual reacción por parte del funcionario bancario le propinaron un culatazo en la cabeza; desvaneciéndolo momentáneamente. Abierto el Tesoro, los asaltantes cargaron rápidamente 8 millones y medio de pesos en una bolsa de arpillera y fugaron por la puerta lateral, la que da por calle Carlos Pellegrini, llevándose como rehenes al empleado del Banco, José Aldacur, y a un cliente que se encontraba en el lugar. En 25 de Mayo y Pellegrini, correctamente estacionada, se hallaba una pik-up Chevrolet último modelo, de color rojo, a la que los delincuentes ascendieron apresuradamente, liberando allí a los rehenes e intercambiando disparos con un agente de policía, que se encontraba en esa esquina, y con una comisión policial que llegaba en ese instante. Eran las 7 y 25, cuando se registraba entonces con el tiroteo el momento más dramático del asalto. Mientras el atraco era llevado a cabo acertó a llegar una persona, cuyo nombre permanecía por esas horas en reserva, que al darse cuenta de lo que ocurría volvió sobre sus pasos sin ser visto porque no alcanzó a ingresar y dio aviso al Agente Aníbal Andrada, quien se encontraba frente al Banco de Italia, en la esquina de San Antonio y Primer Entrerriano, dirigiéndose luego a la Unidad Regional de Policía, donde alertó a las guardia. El Agente Andrada se estableció en la puerta de la recordada Confitería Mayo, frente al Banco de la Nación, a la espera de que salieran los malhechores; mientras, de la Unidad Regional de Policía (la Jefatura se llamaba así por ese tiempo) partía en una estanciera una comisión policial integrada por el Inspector Félix González, los Ayudantes Roberto Barrera y Jorge Acosta, el SubAyudante Carlos Caballero y el Agente Raúl Magallán. El vehículo policial tomó por San Antonio de contramano hacia el norte, a fin de llegar a tiempo al Banco, pero los asaltantes ya habían huido a pie hacia la pik-up estacionada en la esquina de 25 de Mayo y Pellegrini. A bordo de la misma pensaban en huir por 25 de Mayo. Al llegar la comisión policial en la estanciera estaba en marcha la pik-up. Desde tierra, uno de los desconocidos disparó una ráfaga de ametralladora, respondiendo el Agente Andrada y los demás miembros de la comitiva; en tanto los rehenes liberados en ese instante se ponían a cubierto. Hubo nuevos disparos y otro agente, ubicado en la esquina del Banco de Entre Ríos, preparó su arma pero no pudo gatillar debido a la cantidad de estudiantes que a esa hora se dirigían a clases (en aquellos años el horario de entrada en la secundaria era 7:45). Uno de los impactos había dado en el radiador de la estanciera de la Policía. La pik-up roja con los asaltantes fue conducida por 25 de Mayo hacia el norte y se inició la persecución... pero de eso hablaremos el próximo domingo.-
