Estrategia para caer sin lastimarse…
Reducir las consecuencias de un accidente doméstico. Los accidentes de este tipo constituyen una de las principales causas de lesiones y hospitalizaciones en adultos mayores. Harvard Health Publishing ha elaborado una guía práctica para reducir el impacto de una caída, en la prevención como en la reacción adecuada.
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La pérdida de equilibrio, disminución de fuerza muscular, visión reducida y ciertos medicamentos incrementan la
vulnerabilidad. Evitar la caída es el objetivo principal, pero prepararse para reaccionar si
ocurre, marca la diferencia. Revisar el hogar de manera periódica para asegurar pasillos
despejados, instalar alfombras antideslizantes, mejorar iluminación y zapatos cerrados de
buena adherencia.
Ejercicios de fuerza y equilibrio, previenen caídas y entrenan al cuerpo para reacción eficaz
si ocurre. Primero inclinarse hacia adelante, otorga cierto control sobre la trayectoria y
reduce riesgo de caer de espaldas, lesionando cabeza o columna; intentar caer de lado,
disminuye el impacto directo sobre articulaciones y huesos frágiles como caderas o
muñecas. Dirigir la caída hacia superficies blandas o áreas abiertas, como césped o tierra,
ayuda a amortiguar el golpe. Alejarse de personas u objetos, como muebles o bordes,
también previene lesiones adicionales. Durante el descenso, guiar el cuerpo con los brazos
y girar el hombro para proteger la cabeza. Mantener las rodillas flexionadas y los pies
orientados hacia el suelo ayuda a absorber el impacto. Relajar los músculos y buscar apoyar
el peso en zonas blandas y carnosas, como nalgas y muslos; estas áreas poseen más
protección y están más cerca del suelo. Evitar extender los brazos de forma rígida para
frenar la caída, ya que esto puede provocar fracturas en muñecas o codos.
El tiempo posterior a la caída es crucial, para evitar complicaciones. Conservar la calma y
evitar movimientos bruscos facilita la evaluación de posibles lesiones graves, como
fracturas o golpes en la cabeza. Si hay dolor intenso o imposibilidad de moverse, lo más
seguro es pedir ayuda y esperar atención médica. Si es posible levantarse, hacerlo
lentamente y con apoyo, disminuye el riesgo de una nueva caída. La integración de
actividades preventivas, como ejercicios para el equilibrio y la fuerza, es una de las
estrategias más eficaces recomendadas. El taichi, el yoga o rutinas específicas de
fortalecimiento muscular, han demostrado reducir tanto la incidencia como la gravedad de
las caídas. Adaptar la vivienda con elementos de apoyo, pasamanos y barras en el baño.
QUERIDOS LECTORES: Existen cursos especializados en prevención de caídas; se
enseñan técnicas para moverse con seguridad y responder ante distintas situaciones. Al
finalizar una caída, rodar suavemente hacia un costado ayuda a distribuir el impacto y
limita las consecuencias. Transformar la reacción instintiva en una respuesta entrenada,
permite proteger la integridad física y mantener la autonomía personal.
Aprender a caer es mucho más que una habilidad física: es una herramienta esencial para
preservar la calidad de vida.
“Quien vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el universo”.
Marco Aurelio