La cantora
Como siempre, al abrir el arcón de los recuerdos, encontraba papeles escritos de su puño y letra que eran su tesoro. Memorias de situaciones, personajes, anecdotario, cuentos que traían esa antigua historia del pueblo olvidado y lo fascinaban pues como un arquitecto –que alguna vez quiso ser- reconstruía ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, adoquín a adoquín las pinturas casi rupestres de la vida transcurrida en su contemporaneidad.