Locales
La música de Eolo
Fue en los remotos días de su infancia. Sobre las casas y calles del pueblo, un sonido –tal vez celestial- inundaba el aire y los oídos. A veces –recordaba- los vientos traían babas del diablo que se enredaban en el cableado de la electricidad y flameaban como banderas desflecadas. La respuesta de los mayores decía que eran “resabios del mar cuando está bravo” y el viento del este traía las estopas de espuma del océano. La ciencia dice que esos “hilos de la virgen” son producidos por arañas que flotan en el aire.